Zamoruca tras su lesión.

La fatal lesión de ‘Zamoruca’ (1955)

Algunas historias del Racing conservan la memoria de grandes deportistas. Unos florecieron entre los éxitos y los triunfos deportivos, pero algunos, no exentos de una enorme calidad, se sumergieron en fatalidad que arruinó su prometedora carrera.

Es el caso de uno de los mejores porteros que ha tenido el Racing. Se trata de Goyo ‘Zamoruca’ (Gregorio de la Fuente Perales, Santander 1931-2011) un chaval que se formó en los equipos de barrio de su ciudad hasta que se incorporó a uno de los filiales del Racing, el Juventud Real Santander y luego en el Rayo Cantabria.

En la última jornada liguera de la temporada 1952-53, concretamente el 3 de mayo de 1953, aquel jovencito que admiraba tanto a Ricardo Zamora (de ahí el apodo de ‘Zamoruca’) se puso debajo de los palos de la portería racinguista para enfrentarse al Real Valladolid Deportivo, en los Campos de Sport, en partido de Primera División. Los locales formaron entonces con: ‘Zamoruca’; Marquitos, Barrenechea, Ruiz; Felipe, Nando; Magritas, Alsúa, León, Martínez y Gento.

Todo era un sueño. Por fin un jugador joven supo mantenerse seguro y ágil en la portería del Racing, hasta que llegó el día de la maldita lesión. Fue el 9 de enero de 1955. Aquel día, el equipo santanderino jugaba el partido liguero en el estadio Metropolitano ante el Club Atlético de Madrid. Con el marcador en empate a uno, el guardameta chocó con su compañero y amigo, el defensor Santín, de tal manera que le produjo una doble fractura del húmero de su brazo izquierdo. El mal estado del terreno fue decisivo para que un choque tuviera fatales consecuencias. La lesión había coincidido con la llamada del seleccionador nacional, Ramón Melcón, que había acudido a verlo, y con el interés del Barcelona por hacerse con sus servicios. Todo se vino abajo porque el lance tan desgraciado también se prolongaría fuera de los terrenos de juego. ‘Zamoruca’ pasó mucho tiempo entre médicos y hospitales para intentar recuperarse físicamente, con errores médicos que provocaron que nunca volvería a jugar al fútbol.

Fue la revelación del Campeonato de Liga en Primera División y se presentía como uno de los mejores guardametas que haya tenido el fútbol español. Pero aquella lesión se lo impidió. Una historia triste para un gran portero que se dedicaría a enseñar a los más jóvenes hasta su fallecimiento en 2011.