ANDRES MARTIN, EL JUGADOR DIFERENCIAL DEL RACING, por Chuchi Cos

Cuando Andrés Martín recibe el balón suceden cosas que solo pasan con los mejores peloteros. Los rivales pueden intuir lo que va a hacer, pero aun así resulta imparable. El bellísimo pase de gol que hizo contra el Elche, en vez de disparar cuanto tenía todo a favor, es marca de la casa, con esa conducción hacia dentro y pase a su compañero Arana que casi no se esperaba tal genialidad. Fue una obra de arte en un partido que el Racing solucionó por detalles de calidad y en el que Andrés procuró dar muestras de la calidad que atesora. Desde que tocó el primer balón transmitió la impresión de que era su partido, pero siempre con cabeza. A su innegable talento individual le añade una visión del fútbol que le hace entender el juego con especial inteligencia. Casi nunca le suele sobrar un regate, ni se excede en florituras innecesarias. Aunque ha tenido un pequeño bajón no hace muchas semanas, más apagado y errático que de costumbre, Andrés atraviesa un estado de forma óptimo ante todo lo que se le viene encima a su equipo y ,a sus 25 años, su necesidad de seguir evolucionando en el plano individual.

El Racing necesita la versión más redonda del sevillano. Es un equipo al que no le falta  gol, pero si algo de desequilibrio individual, de ahí que se haga imprescindible la productividad de Andrés en el desborde y la fabricación de oportunidades. Hasta ahora, pese a ese pequeño bache, lo ha hecho. En esta Liga, acumula ya 12 goles y 10  asistencias sin contar las innumerables oportunidades de gol generadas.

Cuando Andrés emerge, el Racing vuela.