Pérez Burrull

DEFENSA DE UN ARBITRAJE, por Alfonso Pérez Burrull

Lo primero agradecido por la invitación y poder compartir mi condición de árbitro y racinguista, que sí se pueden conciliar ambas cosas, aunque a veces parece que se empeñan en que sea incompatible, y lo que es peor, con no sé qué derecho a la duda.

Lo comento porque dentro del comunicado que leía ayer del Huesca (veo que hay una plantilla que circula por los equipos en modo quéjate del árbitro aunque sea sin razón) y al margen de otras cuestiones, se referían a la condición de asturiano del árbitro, como si la cosa es dar a diestro y siniestro, sinceramente, y con todos mis respetos al Huesca, absurdo me parece todo.

Tanto que mejor no entrar a rebatir lo que no tiene debate. Al final hubo una entrada bastante peligrosa que acabó con toda la plancha en el gemelo de Pablo. Cosas que pasan y que visto vía VAR está significando cambiar la entendible amarilla del árbitro en el campo por la roja después de la revisión.

Luego podemos debatir si lo que debe valer es lo de campo, que si VAR que si no VAR, que si la foto o la cámara lenta, pero así está siendo toda la temporada, en todos los campos y siendo el silbante de donde sea.

Eso sí, por ampliar, que no se leía bien en el comunicado, lo que sí perjudicó y mucho a su equipo fue la sobrada de su capitán que, de repente, a la vista de todos, y dejándolo muy claro, se dedica a hacer el gesto de que nos han robado para dejar a su equipo con nueve.

¿Entonces? Es que no me aclaro. Todo lo demás, incluido donde nació el árbitro, está puesto al servicio de ir en contra del Huesca, y ese gesto tan sumamente antideportivo y desagradable, que está tipificado como clara expulsión ¿eso no perjudicó?

En fin, fútbol es fútbol y la culpa al árbitro. Nada nuevo bajo el sol.