JORNADAS DE REFLEXIÓN, por Antonio Sáinz Cueto

Semana muy dura para el racinguismo tras las derrotas contra el Barcelona y el Celta. Semana que, desgraciadamente, pasará a la historia negra de nuestro club. No voy a analizar las causas técnicas, ya que no estoy capacitado para ello. Evidentemente tengo mis opiniones a nivel de aficionado sobre dibujos, tácticas o comportamientos de ciertos jugadores. Pero no es la finalidad de este artículo.

Ha querido el calendario que esta debacle se produzca antes de un largo parón –tres semanas- y esto me hace pensar en el siguiente dilema: ¿es mejor jugar otro partido cuanto antes para levantarnos rápidamente, o este largo periodo sin liga puede ser muy útil para analizar causas y efectos?

Haciendo un símil con las veinticuatro horas que se dan a los ciudadanos en las épocas electorales para meditar a quién damos nuestro voto, y así este sea más reflexionado; ahora todos los estamentos racinguistas, absolutamente todos, tienen tiempo para recapacitar, estudiar cuáles son los fallos y cómo solucionarlos; que cuerpo técnico y jugadores hagan examen de conciencia y propósito de enmienda; que hablen y expongan sus ideas; que hagan piña, se lamen sus heridas; que hagan terapia de grupo y, supongo, que el psicólogo tendrá mucho que decir. Con todo esto, el próximo partido, con la ayuda innegociable de la afición, ojalá que veamos a un equipo que haya superado estos durísimos tragos y se enderece un camino que se ha torcido en demasía.

Creo que el Racing tiene una buena plantilla. A todos nos ha hecho soñar el arreón final del mercado estival. Tengo la sensación, que comparten muchos aficionados, que esta puede ser una temporada ilusionante en la que no se pasen apuros clasificatorios. Estamos a tiempo de todo, pero deben de ser los responsables quienes consigan que esta plantilla dé el nivel que todos pensamos tiene.

Todos juntos lo conseguiremos. ¡Aúpa Racing!