Felines en Las Margaritas

EL ASCENSO DE LAS MARGARITAS (1991)

Los aficionados que lo vivieron no lo olvidarán nunca, igual que los que lo siguieron emocionados escuchando la radio que retransmitía en directo el partido en el desaparecido campo de Las Margaritas de Getafe.

La emoción se desbordó en siete ocasiones, con los goles que provocaron euforia y decepción, según la portería donde entraba el balón. Para los racinguistas estalló todo en el último minuto de los 3.960 que el Racing disputó aquella temporada, pendiente de un obsesivo ascenso a Segunda División. Fue el momento de un gol en propia puerta que aquel día, 23 de junio de 1991, iluminó el ánimo del fútbol de Cantabria para evadirse de lo que era la primera estancia en Segunda B del conjunto montañés.

El Córdoba, el Cartagena y el Getafe se disputaban el primer puesto del grupo, único que proporcionaba el ascenso. Todo estaba muy igualado, pero en el último partido contra el Getafe el Racing dependía de sí mismo. Si ganaba, ascendía. El Getafe también tenía opciones si ganaba, siempre que el Cartagena no obtuviera el triunfo ante el Córdoba que jugaba en la ciudad andaluza.

No pudo comenzar mejor el encuentro en Getafe porque Pedraza, a los dos minutos, lanzó un disparo que se coló por la escuadra (0-1). La alegría no duró mucho. A los 17 minutos llegó el empate de los madrileños con los que se llegó al descanso (1-1). En Córdoba la ventaja del Cartagena se hizo grande con tres goles en pocos minutos, algo que dejaba prácticamente sin opciones al Getafe y colocaba primero de grupo a los cartageneros.

Con Esteban Torre y Marcos Alonso como refuerzos de la segunda parte, el Racing se mostró más ofensivo, aunque descuidando la defensa. En el minuto 14, los madrileños marcaron el 2-1, y cuatro minutos más tarde, Javi empató de penalti (2-2). Tres minutos después, Marcos realizó una formidable jugada al borde del área, cediendo el balón a De Diego que marcó de tiro cruzado, estableciendo el 3-2 a favor de los racinguistas. Pero de la satisfacción se pasó en pocos minutos a un hundimiento prácticamente total. El Getafe, sin opciones de ascenso, lejos de entregar el encuentro, se lanzó al ataque. Cuando apenas quedaban cinco minutos para el final, llegó el mazazo de un remate de Rivera que supuso el empate (3-3). Parecía que sólo un milagro sería capaz de resucitar al Racing, y el milagro llegó en el tiempo de descuento, cuando en el minuto 94 Pedraza efectuó un saque de esquina cerrado, sobre el primer palo, y un defensa local, en su afán de despejar, marcó en propia puerta el definitivo 3-4. Desbordados de alegría, algunos aficionados lograron saltar la valla protectora y se dirigieron a felicitar a sus héroes. Pedraza y el entrenador, Felines, fueron paseados a hombros por el campo, tal y como puede verse a Felines en la fotografía. Un feliz recuerdo.